La máxima autoridad del Tribunal Constitucional (TC), Daniela Marzi Muñoz, tuvo una intensa estadía en San José, Costa Rica −sede de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH)−, donde participó en tres importantes eventos: inauguración del año judicial interamericano, reunión protocolar y seminario interamericano.
La agenda de la Presidenta Marzi comenzó el 26 de enero, día en el cual asistió a la ceremonia de inicio del año judicial interamericano de la Corte IDH, en la cual tomó posesión la nueva Directiva de la Corte. En ella, compartió con autoridades locales, internacionales y chilenas, destacando la presencia de Patricia Pérez Goldberg, exministra de Justicia de Chile y vicepresidenta de la Corte IDH; Pablo Saavedra Alessandri, secretario ejecutivo de la Corte IDH; Ana Gloria Chevesich, recientemente elegida presidenta de la Corte Suprema de Chile; y Raúl Letelier Wartenberg, presidente del Consejo de Defensa del Estado de Chile, entre otros.
El mismo día, la Presidenta Marzi tuvo una reunión protocolar con el Pleno de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, la cual se desarrolló en el marco del 185 Período Ordinario de Sesiones. Durante el encuentro, tal cual informó la Corte IDH, se propició un espacio “de intercambio institucional y reflexión conjunta sobre los desafíos contemporáneos en la justicia constitucional y la protección de los derechos humanos en la región”.
Finalmente, el 28 de enero, la Ministra Marzi estuvo presente en el “Seminario Interamericano de Derechos Humanos – I Edición: Derechos Humanos y sus Desafíos. Diferentes Miradas”. En la actividad, la Magistrada integró el conversatorio entre presidentes y presidentas de altos tribunales internos, instancia en la cual expuso sobre la importancia de la solidez y legitimidad institucional de los tribunales como premisa para que puedan ser garantes de los derechos fundamentales y cumplir su papel de contrapeso y control dentro del diseño democrático.
Además, se refirió a que “la relación de la Corte IDH con las altas cortes nacionales está recorriendo, en forma muy positiva, un camino de interpretación común, resaltando la idea de que existe un ius constitutionale commune y que tiende a interpretarse de manera armónica entre los distintos niveles. Sin embargo, recordó que no debe descuidar el papel de la Corte como órgano jurisdiccional que emite sentencias, que instruye órdenes a los países y que tiene un proceso de control en su ejecución muy propio y que es esencial para la idea de una corte internacional y de responsabilidad para cada uno de los países que libremente han decidido participar en este sistema”. Acerca de esto último, puso énfasis en que “no se opone, en absoluto, a la idea de la soberanía ni autonomía de los tribunales, aunque se intente argumentar en este sentido, sino que, precisamente, es la consecuencia de la libertad de adherir a un sistema internacional en el que, particularmente, Chile y la Corte Suprema han tenido un gran compromiso de verlo como una forma de garantizar de la mejor manera la vigencia de los derechos fundamentales a nivel nacional”.







